miércoles, 28 de mayo de 2008

Accidente


Van a brotar abejas
del mundo en que esculpe
su letra y su misterio.

Si el cuerpo se retuerce
sobre su eje perforado
suena a hueco
la elipsis de su vuelo.

Un hombre se sentó
en mi verbo accidentado.
¿Cuándo el hueco de su boca
va a descansar mi nombre?

dana...

martes, 20 de mayo de 2008

La hamaca


Pequeñas deformaciones,
salpicaduras,
detalles al descuido
son los sueños.

¿Dónde la hamaca rota
de la infancia
sigue su órbita en los ojos?

Todas las noches son iguales
cuando la luz hace crecer al hijo
que lloraba en nuestro abrazo.

dana...

Espectadora

"Solamente fui espectadora de sus ficciones"
Sole Actis


Eva se aproxima
y en la vuelta de hojas que presiente
las ficciones de él la desalientan

Eva hace como que el viento sube
como que las manos suben
como que todo se apresta
a caer desde lo más lejano

Eva practica la taxidermia
con cráneos prestados de otras edades
y sus cabellos se llenan de dedos
de carnavales de pueblos, de infancia

Eva escucha a su prisión las manos
inventa un atado de lienzos prestados
y se aproxima y se estremece
arrancando descalza frutos viejos
de un nuevo corazón silvestre

dana

miércoles, 14 de mayo de 2008

Daños menores

Un momento,

deténgase,

alquile una habitación,

ponga en ella

una alfombra pequeña

la luz de una ventana

los ojos de Modigliani

una bailarina de Degas

y siéntese

cómodamente

a desempeñar

cargos menores

Discrepe con ellos

no se los permita,

funde una sociedad

de espectadores.

Alguien arrastró un pincel

por el lienzo de su hembra.

dana…

Por los pasillos

El aire azorado

con sus malditos cacharros

que se rompen

resulta ofensivo

obsceno

cuando pisa los pasillos

de tu rostro.

En diez minutos

el cuadro

va a doblar la esquina.

dana…

miércoles, 26 de marzo de 2008

No me mires

1

Los menos neutros

que aparecen como empujados

por fuerzas contrapuestas

y se aparean

y proceden

dejando esquirlas incrustadas

en las orillas.

- en su sentido verdadero

la vida no es más que esto-

Una corriente de agua

con piedras eternas

formando cascadas,

alimentando pájaros.

Los sentimientos :

depredadores instintivos

rasgando tu cuerpo

tan lejano.

2

Él

- animal prematuro-

indaga en mis costuras.

Yo

- hoja ensalivada-

mojo el hábitat del lobo.

Tranquilo:

mi endometrio escupe

los ojos de tus vástagos

en always ultrafinas con gel.

3

Por favor no se detenga

todos tenemos un espolón

una cresta

un gancho

algo que lastime

algo que nos pudra.

Siga latigando

con su disfraz de anatomía

desnude la amable espalda

ponga entre mis dedos

sus lunares

deje que lo siga

déjese alcanzar.

Por favor no se detenga

présteme su aljibe

sus danzas tribales

el verdor definitivo.

Defíname " después"

hágalo aún en corcoveo

¿Quién sabe de qué insecto

se vestirá su piel

después de muerta?

4

Las que a veces

supuran del tálamo,

se abejan

retumban

se retuercen

- esfímeras pasiones-

sobre el silencio

que las contiene

Ellas, las traslúcidas

como gotas nuevas,

mujeres que fueron

sobre su cama

en pretéritos perdidos.

5

tampoco hubo indicios

esta vez

de una operación aérea, fallida,

- tejo una manta rosa y ocre

punto por punto, tarde por tarde-

ciertamente

reservo mis antecedentes

para otros descuidos

menos aromáticos

ensalivo la punta del índice,

lo refriego contra el vidrio,

dibujo una anciana muerta,

el vaho tentador

la circunda,

otras mujeres

fertilizarán la cuna

del cuerpo nuevo

6

vertical me interroga:

¿la subalterna

va a seguir ocupando

su rincón?

minan la vida

esos ojos que sangran

y cada paso que doy

estalla ,

- inevitable-

en su sexo

de hombre impar

7

Contra tu cuerpo

que liga los elementos

la noche desvestida

se apoyaba.

¿Dónde mi rostro de barro

puso la lluvia para esfumarse?

8

Tiré el medio paquete de harina que quedaba, les tengo pavor a las cosas orgánicas que perduran en el tiempo, incluso a los amantes.

Daniela Piccione

danielap@netcoop.com.ar

martes, 5 de febrero de 2008

Volver


Volver a abrir las manos
hasta que las manos
retuerzan
la soga de los días
hasta que la ahoguen
hasta que la griten
hasta que vuelva a oler
a polen de torcazas
hasta que cada pétalo
de cada camelia
oxidado y sin sur
se estrelle contra la vida.
Volver a asir la punta
de todo lo que cabe
de todo lo que infecte
de todo lo que muela
sangrar hasta encontrar
la astilla que supura
el perfume a madera
las cenizas del comienzo.
Volver como vuelven
los trenes de la tarde
oliendo a cardos y óxido
masticando la humedad
de las pieles antiguas
rozando su nombre
así, como al descuido.
Volver de las cosas triviales
de la ropa tendida
de las ventanas encendidas
de la tarde del domingo
de los hijos en la falda.
Y hacerte existir descalzo
aquí, junto a los trenes,
con la tarde que revienta
sus cardos oxidados
sus terribles camelias
su humedad de comienzo.

Daniela Piccione